“...La neutrónica ya explotó y muy pocos pudimos zafar ¡ahora el mundo no tiene ni agua! La mañana me encuentra caminando en la nada. ¡vías muertas de un expreso que quedó en el pasado!” Sonaba Spinetta esta vez. No soy particularmente fanática de su mùsica, pero me había despertado cantando esa canción. Y casualmente me encontraba en un tren. Venía desde Tigre y el viaje era largo; aproveché para pensar.
La canción relata un panorama desolador: una guerra que hizo explotar bombas neutrónicas, ciudades que que fueron arrasadas, y un tren que sobrevivió. Un símbolo de lo que fue la humanidad, y alguien que pide a gritos volver a conectarse con ese pasado. Y pensé en el presente, un presente que va tan rápido que no te deja pensar, que no te deja disfrutar, que vive corriendo detrás del futuro sin entender que jamás va a alcanzarlo, que se está olvidando de disfrutar el camino. Estación San Fernando. El tren no va tan rápido.
Te generan necesidades, te venden imágenes, te convencen de cosas que alguna vez pensaste ridículas. Te hacen olvidarte del otro, te hacen olvidarte del planeta, te hacen olvidarte incluso de tu salud cuando de vender un producto se trata. Y en esta vorágine nos olvidamos de lo escencial, porque parece que para eso no hay tiempo. Incluso te venden maneras de ahorrar tiempo, pero ¿te planteaste alguna vez dónde está todo ese tiempo que ahorraste?. ¿Qué hora es? Estación Beccar
La electrónica se come de a poco todos los objetos. Relojes, cronómetros, libros, dispositivos para reproducir y para almacenar música, cámaras de fotos, mapas, agendas, calendarios, calculadoras.. Todo queda reducido a un mismo aparato. Extensión de nuestro brazo, esclavizante. Y el círculo del ego lo cierran las redes sociales. ¿Quién habrá ideado todo esto? Al tren nadie lo molesta, sigue su camino sin meterse en el tumulto de los autos.
Yo no quiero que se coman mis objetos, que se lleven mi tiempo. Yo no quiero olvidarme, no quiero dejar de pensar. Pero a la fuerza nos van metiendo en ese sistema, nos van haciendo entender que todo lo que esté fuera de él no funcionará. “..Yo quiero ver un tren, llévame a ver un tren, no los recuerdo”
Tal vez algún día surja una “contratecnología”, que vuelva todo esto hacia atrás y nos permita volver a empezar. Tal vez la historia se ría de nosotros en el futuro. Tal vez algún día el concepto de historia nos resulte ridìculo. Casi me olvido de bajarme. El aire helado me choca contra la cara y me cierro la campera. ¿Se habrá sentado alguien alguna vez en ese mismo asiento a pensar lo mismo que yo?
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